¿Tanto cuesta creer a la ciudadanía que los gobiernos tienen en su agenda intereses privados? ¿Tanto cuesta entender que las altas esferas harían cualquier cosa con tal de mantener el status quo? ¿Tanto cuesta ver que esos mismos, altas esferas y gobiernos, que van unidos de la mano, tienen como política fundamental la maquiavélica idea de que el fin justifica los medios? Y hete aquí que nos encontramos con el incendio de Valencia. ¿De verdad es descabellado pensar que el gobierno valenciano ha quemado a posta los bosques de la provincia?
Primero nos enteramos de que dos operarios cometieron un grave error en la instalación de dos placas solares y que eso llevó a que se incendiaran decenas de miles de hectáreas. Venga, vamos a creer que es cierto de primeras. Después salió la noticia de que el gobierno valenciano tiene pensado otorgar licencias para construir en el suelo que está siendo quemado. Mira, un gobierno que piensa en el futuro. Mientras sigue quemándose y sigue el fuego descontrolado, ellos ya están pensando en un posible lucro todavía por venir. Y luego nos llega la siguiente noticia: ya no son dos operarios los que han cometido el error, esos operarios ya ni existen. Ahora se trata de un vecino que quiso quemar unas ramas en su jardín y de ahí se ha propagado el fuego a toda la provincia. Eso sí, nada se dice de que el vecino se haya quemado o de que su casa se haya incendiado.


